jueves, 16 de noviembre de 2017

A mis viejos, con amor



Alguna vez hablaré de la influencia que tuvieron mis viejos en mi historia musical. Hoy, como génesis de este blog evoco aquel disco (mi primer CD) que ellos me regalaron para mi cumpleaños de diez. Desconozco de dónde habré sacado la ocurrencia de que quería un disco de León Gieco, ni qué canción habré escuchado previamente, pero hoy lo valoro como el obsequio más lindo e influyente que haya recibido en la vida.

Recuerdo esas primeras largas horas, replicadas durante años, enfrente al centro musical de casa escuchándolo una y otra vez. También la ayuda de ellos a entender las letras y el contexto que se citaban.

Un par de años faltarían para mi revolución, pero ese fue el momento en que empezó a gestarse esta ovejita verde que tienen como primogénito.


Respecto al disco: Una perla concebida para el sonido Compact Disc. Un León Gieco plasmando algunas de mejores canciones, adentrándose en el rap o la polka con el sonido folklórico-andino siempre presente entre samplers y sintes. Las manos deducibles de Guillermo Vadalá y de Jaime Torres, con la asistencia local del infaltable Mario Breuer y la perdurable asociación con Luis Gurevich hacen redondo un disco para la antología de la música nacional.